Son los días que pasan
Las horas que corren.
Tiempo que se escurre como arena entre tus dedos
Ya no llores, no. Que las lágrimas se secan antes de caer en el desierto.
De nada sirve darse por vencido, si a fin de cuentas tu compañía sos vos mismo.
Seguir caminando, hasta que tus pies se pierdan en la inmensidad, hasta que continúe tu energía, simplemente.
Eterno desvelo de los sueños, nunca bajar los brazos.
Si tantas veces escuchaste, que al tocar fondo sólo queda subir.
El más seco de los desiertos se compara con la inmesidad del océano.
Y salir a la superficie es encontrar un oasis.
Salir a respirar; ahogarte de sed. Llorar hasta deshidratarte y reír a carcajadas.
Dormir eternamente, correr hasta la inercia. Escribir sin tinta, leer y olvidarse del mundo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario